“Es preciso florecer ahí, donde la vida nos ha plantado” –
Adela Kam.
La vida es todo un proceso, y florecer en ella, lo es aún
más. Tienes que cuidar las raíces, y convertirlas en troncos. El tronco en
ramas. Las ramas en flores, y exprimirte el corazón, para dar perfume. La vida
no florece sola; tienes que trabajar para que suceda. Las cosas no se te dan de
gratis; tienes que pagar, y trabajar por lo que valen. El fruto, o los
resultados no se dan de buenas a primeras; tienes que abonar, y regar. Los pozos
no se llenan solos, tienes que cavar hondo, buscar agua, ver que les cabe y,
sentarte en la sombra. Los frutos no llegan por arte de magia, tienes que
ponerles sol, agua, aire, tierra. Tienes que cuidarles la semilla, espantar los
pájaros, madurar las cascara, y luego probar si están en punto, para dar
sabor a la vida.
Como ves, se nos da todo en materia prima; y solo somos
nosotros los que decidimos hacer con lo que se nos da. Puedes trabajar en ello
y seguir esperando que suceda, pero recuerda, que del cielo solo cae la lluvia.
La vida florece solo cuando TÚ haces que suceda. Ábrete a
las oportunidades, los cambios. La vida.
Siempre ten presente que el florero no se queda siempre con
la misma agua; es necesario renovarla. Renuévat e TÚ también.

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