Cuando desaparezca tú ánimo para luchar en las dificultades de la vida, o sientas que estás pronto a desfallecer, llámame: YO SOY LA FUERZA capaz de remover las piedras de tu camino y de sobreponerte a las adversidades del mundo.
Yo soy el refugio, en cuyo seno encontrarás guardia para tu cuerpo y tranquilidad para tu espíritu.
Yo soy la paciencia que te ayudará a vencer las dificultades más dolorosas y triunfar en las situaciones más difíciles.
Yo soy el bálsamo que cicatrizará tus heridas y aliviará tus padecimientos.
Yo soy la sinceridad, que sabe corresponder a la franqueza de tus actitudes y a la nobleza de tus ideas.
Yo soy la alegría, que te infunde un aliento nuevo y te hará conocer tu mundo interior.
Yo soy la esperanza, que te robustece la fe.
Yo soy el perdón, que te levantará el ánimo y promoverá la rehabilitación de tu alma.
Yo soy la fe, que te inunda de luz y entendimiento para alcanzar la felicidad.
Yo soy la renuncia, que te enseñará a entender la ingratitud de los hombres y la incomprensión del mundo.
Y cuando al fin quieras saber quién soy, pregúntale al río que murmura, al pájaro que canta, a las estrellas que titilan.
